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México

Por Tribuna Docente - 28 de Octubre, 2006, 21:31, Categoría: Internacionales

QUE VIVA OAXACA!

La movilización de los maestros y el pueblo de Oaxaca –que reclama la destitución del gobernador Ulises Ruiz— se ha profundizado enormemente en los últimos días. En la ciudad, donde el gobernador ha pasado a la clandestinidad y la APPO (Asamblea de los Pueblos de Oaxaca) ejerce funciones de virtual gobierno, hubo en los últimos días grandes manifestaciones, reforzamiento de las barricadas, llamados a la alerta popular y combativas asambleas docentes. Mientras tanto, por arriba, se agudiza hasta límites insospechados la crisis del régimen político.
El Senado mexicano rechazó – con los votos del PAN (de Fox y Calderón) y del PRI (el partido de Ulises Ruiz), el pedido de “disolución de poderes” (acefalía) en Oaxaca. Su aprobación hubiera permitido la destitución de Ruiz y la convocatoria a elecciones. El PRD y otros partidos de oposición votaron a favor de la declaratoria de “disolución”. Una parte de los senadores del PAN, que pretendía votar junto con el PRD, fue “apretado” por Fox para no hacerlo. Para muchos la declaratoria de “disolución de poderes” hubiera abierto la vía para una salida.
Claro que para darle esa “salida”, el PAN hubiera debido romper su alianza con el PRI, de la cual depende, sin embargo, la posibilidad de gobierno de Felipe Calderón, que asumirá la presidencia en diciembre. Una sustitución de la alianza entre el PAN y el PRI por una del PAN con el PRD, le planteaba al oficialismo la necesidad de establecer una agenda parlamentaria con los diputados y senadores del PRD, que se han declarado dispuestos a “discutir con el PAN en el parlamento”. Pero esta maniobra hubiera dividido al PRD e inviabilizado cualquier alianza de gobierno. “Este episodio, dice un comentarista, marcó una semana de ajustes estratégicos que perfilan hacia dónde irá Calderón”: dejar de lado una posible alianza con el PRD e ir a una alianza con el ala más derechista del PRI que “descarta prácticamente que el sexenio se inicie con una agenda social” (El Universal, 23/10). O sea que anuncia una represión policial y militar en gran escala.
El régimen político enfrenta una impasse monumental...

Provocaciones
Reforzado por este respaldo, el gobernador Ruiz relanzó las provocaciones contra la Asamblea Popular y los maestros. En los últimos días fueron asesinados por los grupos de tareas del gobernador el maestro Pánfilo Hernández y el indígena zapoteco Alejandro López. Todos los días, las barricadas de la APPO son tiroteadas por agentes del gobierno. “Los Zetas”, una banda de ex policías que se alquila a los capos de la droga, ha desembarcado en Oaxaca para preparar la “recuperación”. “Vamos a recuperar la ciudad por las buenas o por las malas”, amenazó Ruiz.
Frente a los asesinatos y amenazas de represión, se reforzaron las medidas de vigilancia popular, y se realizaron grandes manifestaciones en la capital del Estado.
El gobierno también intentó levantar la huelga docente con concesiones económicas, para lo que llegó a un acuerdo con la dirección del sindicato encabezada por Enrique Rueda Pacheco.
Pero Rueda Pacheco fracasó en el intento de levantar la huelga. Los resultados amañados de la votación en las escuelas que presentó en una asamblea de delegados docentes fueron rechazados masivamente.

Una crisis violenta
La alternativa represiva, a treinta días de la asunción de Calderón, es enormemente peligrosa. Es que “no hay modo de garantizar operaciones quirúrgicas ni en el levantamiento de los plantones en el centro histórico ni de las barricadas en el resto de la ciudad; si los senadores se creen sus propias mentiras de que se trata de ‘unos cuantos alborotadores’, es asunto de ellos; el problema será de la PFP y del Ejército camuflajeado de tal, porque van a encontrar a miles de oaxaqueños que defenderán sus posiciones con una ferocidad nunca antes vista” (ídem).
La burocracia sindical no tiene, después de la asamblea, condiciones ni autoridad para levantar la huelga.
La impasse oficial frente a la rebelión popular es enorme. Pero la victoria de los explotados depende de que se extienda al resto de México. El ‘gobierno paralelo’ de López Obrador no ha abierto la boca, o sea que es un fantoche. Habría que llamar a una asamblea popular nacional en Oaxaca, a los sindicatos, federaciones estudiantiles y al parlamento paralelo, sea del PRD como del Sub-comandante Marcos. O sea, preparar una huelga nacional.

Luis Oviedo

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