Apuntes

Sobre el Paro Docente

Por Tribuna Docente - 20 de Noviembre, 2006, 21:02, Categoría: Chaco

TESSA-CTERA VIENE A ORGANIZAR LA DERROTA

A principios de año el secretario general celeste de la Ctera -Hugo Yaski- firmó con Filmus un pacto por el cual se comprometió a garantizar 180 días de clase a cambio de 100 pesos en negro: es decir, un mínimo de pobreza y un básico de indigencia.
A pesar del acuerdo, los docentes de muchas provincias salieron a la lucha salarial contra esa miseria ostensible: Salta, Mendoza, Catamarca, Santa Fe, Entre Ríos, Chubut, Santa Cruz, etc.
Para garantizar el cumplimiento de sus compromisos, la burocracia que dirige la Ctera se encargó por la mano de Yaski –ministro sin cartera de Kirchner- de recorrer el país, provincia por provincia, para presionar el levantamiento de las medidas de fuerza.
En el Chaco no les iba a ser tan fácil.
La combatividad y el protagonismo de los compañeros habían forzado el blanqueo de 40 pesos durante el 2004.
Obligaron así al gobierno provincial a echar lastre. A la miseria nacional hubo que adicionar otros 100 pesos al básico para que se inicien las clases.
Nikisch tuvo que prometer, además, reabrir las negociaciones salariales en abril.
Pero no cumplió. En vez de hacerlo, creyó que iba a alcanzarle para distraernos el debate trucho sobre el proyecto continuista de la Ley Federal.
Para eso contaba con el apoyo de la directiva de Utre.
Pero cada vez que los docentes se juntaron, repudiaron el proyecto en sus versiones nacional y provincial.
La Ley de Educación Nacional, en vez de renacionalizar el sistema educativo, convalidaba la provincialización implementada por el menemismo y la dictadura. Abría las puertas a la municipalización.
Abortada la maniobra, el 12 de junio volvimos al paro por el salario y contra la LEN, con los compañeros de Atech y Sitech Federación.
En vez de sumarse, como querían sus docentes de base, la Utre se negó a parar en conjunto y recorrió las escuelas para boicotear la medida.
Pero la realidad, que es tozuda, terminó por imponerse: la gente quería parar y paraba.
A la directiva de la Utre no le quedó otra que “sumarse”. Pero, eso sí, con medidas “propias”, consensuadas con la ‘nueva’ directiva de UPCP.
Cualquier cosa con tal de no quedar pegados con los maestros que marchaban contra la ‘nueva’ Ley.
Pero la unidad se gestaba en las escuelas.
La base de la Utre paraba con Atech y Sitech. Reclamaba la unidad en la lucha.
Había que maniobrar. Convocar a paros para levantarlos si había “diálogo” aunque se antemano se supiera que no habría ofrecimientos.
Así llegamos al papelón con Landriel, que los obligó a volver al paro conjunto para salvar la cara.
La base docente seguía parando masivamente.
Rompía con la pasividad a la que había sido inducida por el divisionismo sindical.
Centenares de compañeros participaban de la Marcha de Antorchas y votaban otra para el martes 21, ampliándola a Sáenz Peña.
Fortalecido por la unidad, el movimiento levantaba cabeza.
Así nació la huelga de hambre.
¿Una decisión equivocada de compañeros que pretendían inmolarse personamente para evitar males mayores al resto de la docencia?
No.
Se recurría a una medida legítima en tanto destinada a romper el aislamiento de un conflicto para fortalecerlo, pero esta vez opuesta a él.
En medio de la resistencia heroica de los docentes que seguimos luchando en las escuelas, los paros “se levantaban por este año para no perjudicar a los niños”. Como quiere el gobierno.
Se repite así la fracasada estrategia de la carpa blanca: el reemplazo de la deliberación y la movilización colectivas por un pretendido heroismo individual que abandona a los docentes a la presión del Estado en las escuelas.
Ahora el plan de lucha se encuentra en un punto decisivo.
El gobierno, sin solución para el conflicto, discute la renuncia de Landriel, mientras éste amenaza con aumentar el número de los 5000 docentes y sus familias que vienen ayunando por los descuentos salvajes.
En las escuelas, los aprietes siguen. Está a la firma la separación del cargo del director de la ENS 88. Lo acusan de poner en peligro a los alumnos al no haberles impedido que se movilicen por el verdadero peligro de derrumbe de su edificio escolar y por sus docentes.
Después de meses de paro sin que la Ctera mueva un dedo por los docentes chaqueños, ahora viene Tessa, su secretario gremial, que acaba de entregar a los docentes santafesinos en lucha.
Su objetivo declarado es “mediar” con el gobierno chaqueño una “salida” al conflicto.
Pero no necesitamos “mediadores” sino un paro nacional en apoyo al Chaco. Que explique por qué Filmus anunció que la Ley de Financiamiento Educativo -que defiende la dirección de Ctera- no destinará un centavo para salarios docentes en el 2007.
Curtidos en entregadas, no nos comamos ningún amague.
Organicemos el paro en las escuelas el lunes y el martes y garanticemos una movilización masiva en la Marcha de Antorchas del martes a las 19:30.
No dejemos que nos entreguen por migajas después de tanta lucha.
Una derrota del gobierno, por pequeña que sea, nos colocará en inmejorables condiciones para retomar la lucha el año que viene por un básico de $ 1000 en el camino a la canasta familiar. Plata hay. ¡Y de sobra!
Vamos con nuestros alumnos y sus padres, por los reclamos de todos. Por las becas, por el aumento a las partidas para comedores.
Que dejen de meter punteros en las escuelas. Que pasen a planta nuestros Jefes de Hogar en Lucha.
Que cesen los aprietes y se anulen los sumarios contra los compañeros que se movilizan contra el gobierno.
Por el retiro del proyecto de Ley de Educación Nacional de Kirchner-Filmus-Yaski
Que los sindicatos docentes convoquen a un Congreso de Delegados de Base.
Recorramos las escuelas, hagamos asambleas y elijamos delegados.
Superemos el divisionismo sindical con el debate por abajo de todos los docentes.

TRIBUNA DOCENTE
Daniel Garcia

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