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Buenos Aires, Nada Bueno

Por Tribuna Docente - 1 de Mayo, 2008, 14:30, Categoría: Capital

ESCUELAS SIN GAS, HOSPITALES SIN REMEDIOS

Mauricio Macri cumplió su cuarto mes de gobierno con otra renuncia de un alto funcionario. En este caso, del responsable de "higiene urbana", el que ejecutó el desalojo de los cartoneros de Belgrano. Mientras Grasso se iba, el movimiento de los talleres culturales completaba su acampe frente a la Jefatura de Gobierno, en reclamo de la reapertura y la reincorporación de los docentes cesanteados. Las remociones o renuncias tienen a varios en lista de espera: entre ellos, al ministro de Salud (Lemus), en medio de una rebelión hospitalaria y una interpelación parlamentaria en los próximos días.

Dividendos magros
La crisis del gabinete macrista tiene varios motivos. En primer lugar, el pobre resultado de los ataques del gobierno contra los trabajadores y explotados de la Ciudad. Debutó con el despido de 2.400 estatales, pero buena parte de ellos han sido reincorporados, particularmente en aquellas reparticiones donde se registraron luchas. Los despidos que pasaron hay que cargárselos a la burocracia del Sutecba, que ni siquiera apeló los fallos judiciales que avalaron las cesantías.
A su turno, los cierres de cursos en centros culturales despertaron un amplio movimiento popular. Como resultado de esa lucha, el secretario de Cultura macrista fue obligado a iniciar una negociación con los delegados de los talleres. Macri tampoco pudo terminar con los cartoneros, después de la represión de Belgrano y de la fuerte reacción popular en su contra.

Escuelas y hospitales
Las cesantías y recortes han sido justificadas en nombre de "reorientar recursos" hacia la "obra pública" y la "reconstrucción de la infraestructura social". Pero en este plano... el panorama no puede ser peor: 52 escuelas porteñas no tendrán gas en este invierno. Lo mismo ocurre con todas las obras hospitalarias. La anunciada "emergencia edilicia" que resolvería estas falencias está en veremos: Macri "descubrió" que Telerman dejó una deuda de 1.300 millones de pesos con los contratistas y proveedores de la Ciudad.
Según el gobierno, los contratistas no harán una sola obra hasta que no le paguen la deuda. Macri, en ese caso, sería una "víctima" de sus antiguos socios, algo difícil de creer. En lo que va del año, la recaudación impositiva superó todas las expectativas, o sea que sobra el dinero para afrontar la "emergencia edilicia". Pero en vez de usar esos recursos, Macri explota el desquicio de hospitales y escuelas para beneficiar a sus pares: para "destrabar" las obras, les ofrecerá a los Roggio y compañía una "ley de redeterminación de precios", es decir, un régimen de indexación automática de contratos.
En medio de una inflación galopante, los capitalistas que le proveen al Estado gozarán de una prerrogativa que no tienen los salarios de enfermeros o maestros. Lo mismo está ocurriendo con los insumos y medicamentos en los hospitales: en nombre de la "revisión" de contratos, el gobierno sólo ejecutó el 5% del presupuesto de salud, habiendo transcurrido la tercera parte del año. A raíz de este desquicio, está creciendo la agitación en los hospitales.
Mientras tanto, Macri practica su afición predilecta: mostrar diapositivas con los "problemas heredados"...y declararse impotente ante ellos. Es el caso de las inundaciones, o de la destrucción edilicia del Teatro Colón ("Master Plan") que Macri, de todos modos, se comprometió a proseguir.

Silencio "K"
El kirchnerismo apenas reacciona ante los desaguisados de Macri. La razón es clara: con las restricciones en hospitales, escuelas o vivienda popular, el gobierno "PRO" aporta al "mega plan" de obras pactado con el gobierno nacional. Se trata de proyectos ligados a la especulación inmobiliaria, y que tienen como beneficiarios al "club de la obra pública" que comparten macristas y kirchneristas. En él se destaca "la constructora Iecsa, de Angelo Calcaterra, primo de Macri "(La Nación, 7/4). Iecsa también es parte del grupo Veloxia, uno de los adjudicatarios del tren bala de Cristina. Para esas obras no existen las "trabas burocráticas" que están condenando a los hospitales y escuelas. Esta jugosa sociedad explica por qué Macri "apenas si cuestionó la política oficial con el campo" (ídem).
Escuelas sin gas, hospitales sin remedios, barrios enteros inundados... Buenos Aires sólo "va a estar bueno" para los socios de Macri, cuya amistad está compartida con los Kirchner y De Vido. No sorprende que al progresismo político o sindical le encante decir que a "Macri no hay con qué darle". Los médicos, enfermeros, cartoneros, vecinos y artistas porteños no piensan lo mismo. Apoyémonos en esas luchas para desarrollar una oposición obrera y socialista en la Ciudad.

Marcelo Ramal

Tribuna Docente

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