Apuntes

El Impasse de las Paritarias

Por Tribuna Docente - 14 de Marzo, 2013, 19:10, Categoría: General

LLEVEMOS A LA VICTORIA LAS HUELGAS DOCENTES

Nestor Pitrola

Una serie de hechos muestran al gobierno kirchnerista a tientas, pero avanzando en una política contra las paritarias ante la más completa pasividad -o complicidad- de toda la burocracia sindical. Incluida Ctera, la que rechazó el decreto presidencial, pero condena al aislamiento a las grandes huelgas provinciales docentes.
Luego del anuncio del 20% en Ganancias, la no homologación a bancarios (de tres cuotas del 24,5%) y el congelamiento de precios por 60 días, los hechos más importantes han sido el decreto del 22% en cuotas (19 anualizado) al piso docente y -muy especialmente- el convenio de Luz y Fuerza por 18 meses.El convenio eléctrico arroja un 20,9% promedio (18 en enero y 5 en junio) para 2013 y un 7% para el primer semestre de 2014. Es una jugada de fondo por topes decrecientes hasta mediados de 2014, firmada por Tomada y Kicillof en persona junto a Lescano. El antecedente fue la firma, también por 18 meses, en aeronáuticos (hasta octubre de 2013) mediante la extorsión, en ambos casos, de un Estado que es el que pone la plata vía subsidios. Son convenios salariales por 18 meses ante un congelamiento de precios de dos meses.
Esto impacta en todos los gremios ferroviarios y la UTA (también subsidio-dependientes), los que recibieron la negativa a una cifra “puente” de seis meses, aún del 20%, pedida por las burocracias que acaban de formar la UGATT (federación del transporte antimoyanista), agrupada en la CGT Balcarce.
El gobierno y Lescano han golpeado con este convenio a dos planteos internos del propio sindicalismo oficialista: uno, las cifras puente, pedidas por la burocracia para ver más adelante qué curso toma la inflación; el otro, la concertación reclamada por la UOM.
Una concertación o pacto social de ese tipo implicaría compromisos en materia de precios, impuestos, tipos de cambio, tasas de interés y otros ítems, con la UIA, lo que presentaría nuevas dificultades.
Es decir, que el gobierno evita -mientras pueda- un pacto de ese tipo para avanzar en el ajuste y en la postergada sintonía fina, por la vía de disciplinar las (no) paritarias estatales y de las actividades subsidio-dependientes y, a partir de allí, al resto del movimiento obrero.
La burocracia de la CGT Balcarce no reluce por su homogeneidad, pero se mantiene incólume en la política de no romper con el gobierno.
Al reajuste del mínimo no imponible lo dan como causa perdida, pero insisten en dar paso a eliminar la tablita de salarios familiares y un comienzo de reparto de la plata de las obras sociales que los fortalezca contra Moyano. En ese plano, han conseguido algo muy valorado por ellos (especialmente por Cavalieri): el giro del ministerio contra los reencuadramientos de Moyano (véase nota sobre Maxiconsumo).
La entrega de las paritarias es “la” carta de la CGT Balcarce para negociar esos puntos, pero Lescano ha complicado hasta a sus socios. Será difícil para Caló, con una UOM en 4.100 de básico, cerrar en un 20% anual por año y medio; o para el Smata seguir con la sangría del impuesto a las ganancias. Lo mismo vale para UTA, que maniobró estos años, como nadie, con las “cifras puente”.
En este marco, de viva inquietud en el movimiento obrero, el moyanismo está pintado: planifica una entrega de firmas al Congreso por salarios familiares. Micheli anunció que habría un paro “en el primer semestre del año” y ambos, sin convicción ni política alguna, convocaron a la marchita frente al Ministerio de Trabajo, el 14 de marzo. Es el último eslabón de lo que sería un plan de lucha decreciente, después del parazo de noviembre y la movida de aparato -menor- del 19 de diciembre en Plaza de Mayo.
La disposición de lucha de los petroleros a quienes les cortaron las extras, la formidable huelga docente o los paros estatales no cuentan para Moyano. No entra en su horizonte trabajar en la base de todo el movimiento obrero para ponerlo en el centro de una lucha por todas las reivindicaciones: 8.000 pesos de básico, anulación de ganancias, 82% móvil, salario familiar para todos de 700 pesos por hijo. La burocracia sindical opositora está acentuando su orientación de diluir la acción del movimiento obrero en función del “voto castigo” a los Macri, De la Sota o Binner -según los compromisos políticos de cada sector.
Las huelgas docentes han producido una colosal movilización de 9 mil trabajadores en Neuquén y otra de 7 mil en Buenos Aires, convocada por Ctera. La CGT de Moyano y la CTA de Micheli no juegan ningún papel para llevar a la victoria este movimiento, lo cual sería la llave para quebrar los topes que se pretenden imponer a todo el movimiento obrero.
Nuestra participación en la marcha del 14 de marzo tiene por función reclamar una acción de conjunto, un paro activo nacional de 36 horas y un plan de lucha. La AGD-UBA ha votado el paro de 36 horas. En otro ámbito, una importante asamblea general de los 900 choferes de Ecotrans votó el reclamo de 35%, lo que marca un camino para la 60 y otras líneas combativas. Varias plantas gráficas orientadas por la Naranja planean una movilización hacia el sindicato en función de un reclamo similar.
En el conflicto docente, especialmente en la provincia de Buenos Aires, se discute la huelga general en las escuelas. Apoyemos con todo ese curso, formando un comando único de huelga de todos los estatales, retomando el camino que llevó a la victoria contra el aguinaldo en cuotas. La victoria docente definiría otro escenario en el conjunto de las paritarias.

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