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Por Tribuna Docente - 21 de Agosto, 2014, 14:20, Categoría: Universitarios

EL TRIUNFO DE LA HISTÓRICA LUCHA DE LOS DOCENTES UNIVERSITARIOS DE TUCUMÁN

El martes 19, la asamblea de Adiunt reunió a 650 docentes -un nuevo récord de participación- para considerar el ofrecimiento que había arrancado la semana anterior a las autoridades. Un adicional de emergencia de 1.000 pesos por docente hasta que reabra la paritaria, la convocatoria a la Asamblea Universitaria para el 30 de octubre, para tratar la Carrera Docente y la Ciudadanía para los preuniversitarios, y la vigencia del Convenio Colectivo de Trabajo.
El debate estuvo concentrado en si se debía aceptar la propuesta -y en ese caso suspender la huelga- o rechazarla y continuar con una huelga, que ese día cumplía 89 días. El adicional lleva los porcentajes de aumento total por encima del 40 por ciento anual, en algunos casos (simples) por encima del 60 por ciento. No había, sin embargo, ninguna confianza en las autoridades. Así es que se votó la suspensión de la huelga por 15 días y convocar a una nueva asamblea el 2 de septiembre para evaluar el cumplimiento de los acuerdos por parte de las autoridades. Esta moción logró 600 votos contra 39 de la moción de continuar con la huelga y rechazar la propuesta, mostrando una homogeneidad en el movimiento de lucha acerca de los pasos que va dando. La asamblea también votó continuar con las marchas de antorchas quincenales de cara a la Asamblea Universitaria y una gran concentración popular en la jornada previa.
La inmensa mayoría saludó el apoyo estudiantil y la ocupación del Rectorado, hecho clave en la conquista de este triunfo, y reclamó la disolución del aparato represivo, lo que terminó siendo una de las mociones más votadas.

La provocación represiva y el giro de los acontecimientos
La semana anterior, las autoridades de la UNT habían lanzado una provocación represiva luego de agotar todos los intentos para encuadrar el conflicto en los marcos de la conciliación obligatoria con el Ministerio de Trabajo de la Nación y, posteriormente, con la Secretaría de Trabajo de la provincia por directa intervención del gobierno de Alperovich. Querían liberar el Rectorado, ocupado por estudiantes desde hacía veinte días en apoyo a los reclamos de la docencia en lucha, para acentuar el aislamiento de una tenaz huelga que, sin embargo, contaba con el vacío de la Conadu Histórica y la impotencia burocrática de la CTA local.
Para esa provocación convocó a todos sus agrupamientos “estudiantiles” contrarios a la huelga (la JP, La Cámpora, el Movimiento Humanista, la Franja y hasta Libre del Sur, supervisadas desde una esquina por las autoridades). Pero el intento de ingresar al Rectorado para romper la toma fracasó. En esas circunstancias, pasaron a operar con la patota del Rectorado, reforzada por barrabravas y policías que liberaron la zona. No se esperaban, sin embargo, que los estudiantes y los docentes les hicieran frente y derrotaran la provocación fascistoide.

La intervención de los decanos

La provocación represiva rápidamente cobró estado público en las redes sociales y medios nacionales. La opinión pública estaba conmocionada y la rectora hacía el ridículo negándolo.
A instancias de la Agrupación Naranja, la Conadu Histórica declaró un paro nacional en apoyo a la lucha tucumana y en repudio a la represión. Los docentes preuniversitarios tucumanos decidieron en asamblea extender a 72 horas la huelga de esa semana (la que venía siendo de 48 horas) en repudio a la represión. La toma estudiantil se engrosó con contingentes de jóvenes dispuestos a enfrentar las nuevas provocaciones.
El jueves 14, enceguecida, la rectora Bardón volvió a la carga agitando el no pago de los sueldos de no docentes y docentes por culpa de la ocupación y convocando a sus huestes a un desalojo. No tuvo respuesta.
En esa circunstancia entró en escena el cuerpo de decanos, obligando a la rectora a dar un viraje, convocar a Adiunt y ofrecer una salida a los reclamos, en especial a la cuestión salarial. Hicieron aparecer de la galera fondos para el adicional. Este cuerpo también movilizó activamente a la asamblea del 19, para garantizar que su propuesta sea aceptada.

La VI marcha de antorchas

La culminación de las negociaciones empalmó con el inicio de la VI marcha de antorchas que recorrió más de 15 cuadras del centro de la ciudad, para desembocar en las puertas del Rectorado. Más de 3.000 manifestantes comprobaron el apoyo popular logrado por la lucha, pues desde balcones, o al son de bocinas en las bocacalles, la ciudadanía daba las muestras de su apoyo. La marcha de antorchas, esta vez, tuvo el apoyo numeroso del Partido Obrero, la CCC y un grupo de la CTA.
En el Rectorado, bajo un clima de entusiasmo y firmeza, hablaron los voceros de la toma y los principales dirigentes de Adiunt.

Balance, perspectivas

Si bien lo ofrecido no satisface en materia salarial el 100% de lo reclamado, constituye un triunfo mayúsculo, si se tiene en cuenta que se logró romper una norma que se pretende imponer en todo el país: el ajuste.
Además de un triunfo reivindicativo, el triunfo político de la huelga es enorme, pues se logró sostener 90 días de huelga incorporando el método de la asamblea general como algo normal, obligando a los dirigentes a actuar responsablemente ante las asambleas que fijan los mandatos y los cursos de acción. Quedó claramente establecida la importancia de las huelgas activas (hubo seis marchas de antorchas, muchas otras a la mañana, tomas rotativas de facultades y escuelas, del canal 10 de televisión, pertececiente a la UNT, piquetes, etc.) y de la potencia que suma la unidad con los estudiantes.
En todo este proceso emergieron centenares de activistas, que fueron en gran medida los motores y organizadores de la lucha. La agrupación Naranja se destacó como la más consecuente en la lucha y Ariel Osatinsky, como su vocero más popular. La Naranja editó 15 boletines que orientaron todo el proceso de la lucha, ganando para un frente común a sectores importantes del activismo, lo que permitió superar las vacilaciones, inconsecuencias y hasta agachadas de los otros agrupamientos, como el oficialismo del gremio o el del PCR, que llegó a pactar con la rectora la quiebra de la toma estudiantil y hasta propalaron, un mes atrás, el levantamiento de la huelga con la cantinela de que no se podía obtener un triunfo en el plano salarial.
Antes de fin de año se debe realizar la elección de renovación de la directiva de Adiunt, todo el esfuerzo debe estar colocado en agrupar a toda la legión de luchadores, para que pueda cobrar expresión una nueva conducción que oriente y actúe en forma consecuente frente a los próximos desafíos de lucha que, inevitablemente, va a tener que enfrentar el gremio.

Daniel Blanco - Diego Toscano

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