Apuntes

Abajo la Derogación de la 1420, y su Artículo 8°

Por Tribuna Docente - 5 de Septiembre, 2015, 20:03, Categoría: General

DEFENDAMOS EL CARÁCTER LAICO DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA,
NO A RETROCEDER 300 AÑOS

Abajo la derogación de la 1420, y su artículo 8°

La Comisión Bicameral Permanente de Digesto Jurídico Argentino decidió, con una sola oposición, la derogación definitiva de la ley 1420 de 1884, que establecía la educación común, laica, obligatoria y gratuita. Según la Comisión –encargada de “ordenar” las leyes, descartando y derogando aquellas desactualizadas y/o reemplazadas por otras posteriores– la decisión se justifica al haber una legislación reciente –la Ley Nacional de Educación (26.206, del año 2006) y su antecesora la Ley Federal de Educación (24.195), de 1993– que trata el tema.
Sin embargo, con la derogación de la ley 1420 entramos en un vacío legal sobre una cuestión para nada menor: la enseñanza religiosa en las escuelas públicas. La ley 1420 de 1884 no la prohibía expresamente ni tampoco mencionaba la “laicidad” pero disponía claramente los marcos dentro de los cuales podría darse religión, respetando la doctrina de la libertad de cultos: “Art. 8 – La enseñanza religiosa sólo podrá ser dada en las escuelas públicas por los ministros autorizados de los diferentes cultos, a los niños de su respectiva comunión y antes o después de las horas de clase”.
Salta y Tucumán son las dos provincias donde la enseñanza de la religión católica es obligatoria por ley. En Córdoba, La Pampa, San Luis y Santiago del Estero la legislación permite la enseñanza religiosa no obligatoria. Sólo la Ciudad de Buenos Aires y Neuquén se declaran laicas en diferentes aspectos. Rodolfo Urtubey, vicepresidente de la Comisión y hermano del gobernador de Salta, consideró que la ley 1420 “ya había sido derogada por las leyes educativas posteriores”.
La sanción de la 1420 estuvo precedida por encendidos debates y pujas políticas entre los sectores liberales y los vinculados a la iglesia católica. Aún después de su aprobación, desde el Estado y desde el régimen normalista hubo de desplegarse una vasta tarea por la secularización y la modernización de la sociedad y por ende de la educación.
Es una prueba lapidaria del clericalismo del kirchnerismo. Sobre el final del mandato, habilitan la introducción de la enseñanza religiosa en las escuelas estatales, ya que no habrá norma que lo prohíba, como continuidad de la ratificación del sostenimiento por parte del estado de la enseñanza privada y sus enormes negociados, de la mano del aumento de los subsidios.
Rechazamos la abolición del artículo 8 de la Ley 1420, y reclamamos la declaración inmediata de la educación laica en todo el país, defendiendo el carácter obligatorio, gratuito y laico de la educación pública.
Llamamos a realizar una gran campaña contra este atropello sobre la educación, y sus consecuencias, un retroceso de 300 años.

Consejo Ejecutivo Seccional
Suteba Matanza
Conducción Multicolor

 
Por qué no debe introducirse en la escuela pública la enseñanza de la religión. En nuestra opinión la escuela debe:
Respetar y promover el derecho a la libertad de conciencia. Este derecho es la razón principal por lo que la escuela debe de ser neutral ante las creencias religiosas. Cuando se imponen las creencias de una religión estamos en presencia de un estado confesional, o teocrático. La laicidad constituye una condición indispensable para el pleno ejercicio de la libertad de conciencia en una sociedad democrática y plural.
En otras palabras, el estado y la escuela laica proclaman la libertad de conciencia de cada persona para creer o no creer doctrinas religiosas. Pero asigna estas creencias al ámbito privado, no el público. Respeta las creencias no por su contenido, sino por el derecho a expresarlas. Promueve la tolerancia para permitir libertad de pensamiento y el debate de ideas que pueden ser conflictivas y contradictorias. Pero ni el estado ni la educación pública pueden promover dichas creencias ni financiarlas, por ser contrarias al principio de laicidad.
Enseñar a los estudiantes a pensar y a construir conocimientos. El dominio de la lengua, la escritura, y las matemáticas, son necesarios para lograr el conocimiento científico de la realidad. Las ramas de las ciencias naturales y sociales, y las de humanidades, han desarrollado los métodos de investigación vertebrados en la racionalidad y la verificación o falsificación empírica que permite la acumulación de evidencias, y la construcción de conocimientos. El conocimiento se fundamenta pues en resultados empíricos, verificables y replicables mientras las creencias son aceptadas no por su racionalidad o la evidencia que las sustente, sino por la supuesta autoridad de una iglesia o grupo que se proclama depositaria de verdades absolutas reveladas desde un supuesto mundo sobrenatural.
El pensamiento científico no reconoce fundamentalismos y los conocimientos son verificables y no se plantean como verdades eternas. Cambian sus paradigmas cuando resultados experimentales producto de nuevas innovaciones tecnológicas producen evidencias que no pueden ser explicadas por los viejos paradigmas.
Por ejemplo, la pregunta ¿quiénes somos? fue respondida de muy diversas maneras en los mitos creacionistas de diferentes pueblos que pueden hallarse en los llamados libros sagrados como La Biblia, El Corán, los Vedas, el Popol Vuh etc.
La respuesta científica al origen de la especie humana no fue posible hasta finales del Siglo XVIII con los enunciados de la Revolución Francesa, el movimiento de la Ilustración, y los avances científicos del Siglo XIX. Charles Darwin realizó la investigación necesaria para documentar la teoría de la selección natural y evolución de las especies. Idea que ha sido calificada como la más revolucionaria que el cerebro humano ha podido establecer. Nos permite responder la pregunta de investigación de ¿quiénes somos? con evidencias que el desarrollo de nuevas ramas de la ciencia, como la genética y el análisis de los genomas de las especies, confirman de manera irrefutable.
La Iglesia Católica no aceptó esta teoría hasta el 22 de octubre de 1996, fecha en que Juan Pablo II lo hiciera público en su mensaje a la Pontifica Academia de Ciencias. Se tomaron su tiempo...
Promover la igualdad de géneros y superar las lógicas machistas y patriarcales. La educación sexual en las escuelas, aprobada por ley, pero afectada por las trabas que interponen distintas confesiones religiosas, constituye una necesidad perentoria para nuestros niños y jóvenes. En los estados de la mayoría de los países desarrollados, la educación sexual en las escuelas es parte del currículo desde el nivel inicial. De ésta manera pueden reducir la violencia del bullying y educar a todo el estudiantado en la tolerancia y el respeto a las diferencias.
Otra necesidad de la orientación sexual temprana es empoderar a los niños a defenderse de los abusadores sexuales, del acoso sexual durante la adolescencia, y de los embarazos indeseados de alto riesgo con el efecto de truncar los sueños de estudios de la joven y salir de la pobreza.
De igual manera, la educación sexual permite revalorizar el rol social de la mujer y cambiar actitudes negativas sobre la igualdad de género. Es necesario educar para que las mujeres no sean vistas como objetos sexuales y de conquista de los varones; para cambiar la división sexual del trabajo y promover una paternidad responsable; y para desmantelar el modelo católico sexista y dominante en la sociedad argentina.
La movilización histórica ?#?Ni? una menos del 3 de junio pasado, puso de relieve la magnitud de la problemática de la violencia de género y sus consecuencias.
Conclusión
“Libres de toda imposición dogmática, los maestros enseñarán a pensar más bien que a repetir, a crear más bien que a copiar. Nada los obligará a enseñar lo que no crean. Es envilecedora la tarea de predicar principios o doctrinas que se reconocen falsas, por temor a las consecuencias de la verdad. ” José Ingenieros. (Las fuerzas morales)
La humanidad atraviesa una enorme crisis, que no es sólo financiera o política sino civilizatoria, signada por cambios y transformaciones sin precedentes. En tanto lo viejo se resiste a morir, aún lo nuevo se esfuerza por nacer. Creemos que una nueva moral y nuevas formas de convivencia sólo pueden surgir de nuevas relaciones sociales. El corazón y la conciencia de las nuevas generaciones constituyen el codiciado botín de quienes pugnan por mantener sus privilegios y un orden social decrépito e injusto. La gran tarea de los docentes es la de contribuir a formar hombres y mujeres libres y conciencias críticas. Es en razón de ello que, en armonía con una larga tradición de la escuela pública argentina, defendemos su carácter laico y luchamos por la separación del Estado y la Iglesia. Sin perjuicio de un respeto profundo por los sentimientos religiosos y la fe de nuestro pueblo.-

La Matanza- Agosto 2015
Fuentes consultadas: Argelia Tejada Yangüela (La educación debe ser laica) José Ingenieros (Las fuerzas morales)

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