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Marcha Federal:

Por Tribuna Docente - 9 de Septiembre, 2016, 18:31, Categoría: General

MOVILIZACIÓN DE MILES, NINGÚN PLAN DE LUCHA

Por Daniel Sierra

La marcha convocada por la CTA Yasky y los restos de la CTA Micheli movilizó a alrededor de 50.000 asistentes. En medio de la más absoluta tregua de la “reunificada” CGT -unidad reivindicada en su discurso por Yasky- y de la parálisis de la facción degennarista de ATE, en la varias veces postergada Marcha Federal se filtraron los conflictos y reclamos populares contra el ajustazo de Macri y los mandatarios provinciales, incluidos especialmente los gobernadores K. Ante un gobierno golpeado por la crisis del tarifazo, la movilización es un antecedente de las audiencias públicas por los aumentos en los servicios. De todos modos, sus organizadores condicionaron cualquier continuidad a una iniciativa de la CGT, una socia fundamental de la coalición del ajuste.
 
Radiografía de la marcha
 
En una jornada en la que sólo pararon los docentes de Capital, Buenos Aires y Neuquén, y los estatales porteños, las columnas sindicales fueron reducidas. Una de las más importantes, la de ATE-Capital, dirigida por el kirchnersimo, congregó a unos 2.000 trabajadores, a los que se sumaron algunos centenares de la provincia de Buenos Aires; Ctera movilizó alrededor de 2.500; el sindicato K del subte aportó medio centenar de lo más cercano al aparato pianellista; la Corriente Sindical Federal kirchnerista de la CGT, entre los que se encuentran algunas seccionales de la UOM, la Federación Gráfica Bonaerense -que aportó un centenar de asistentes-, y la Bancaria, entre otros, movilizaron alrededor de 3.000 trabajadores.
 
El mayor peso de la marcha, entonces, corrió por cuenta de los movimientos sociales vinculados con el kirchnerismo, como La Cámpora; la Tupac Amaru; Kolina; el Miles, de D’Elia; o el Movimiento Evita -que viene de romper con el FpV y está en una luna de miel con Macri, a cambio de miles de planes sociales. Los organizadores hablan de más de cien organizaciones sociales -algunas de ellas tributarias del espectro de la izquierda y la centroizquierda-, incluyendo a multisectoriales contra el tarifazo. También sumaron los sectores políticos del espacio K, como Encuentro Popular, Quebracho y otros.
 
La iniciativa fue parcialmente impulsada por el PJ. Por esa vía, contó con la participación de 60 intendentes pejotistas bonaerenses, según informó el propio Yasky. Y fue también un terreno para que jugaran las internas que ya bullen al interior de la recién unida CGT, como lo expresaron la delegación que aportó Camioneros con 200 choferes, la de Peajes (Pablo y Facundo Moyano subieron al palco), del SUTERH -porteros-, de Santa María y varias delegaciones de la Uocra.
 
A este entramado de la burocracia sindical K y del pejotismo se sumaron miles de trabajadores que se movilizaron en forma autónoma, detrás de las consignas enarboladas por los convocantes: contra el ajuste, los despidos y el tarifazo.
 
Cuadratura del círculo
 
Así las cosas, la burocracia sindical kirchnerista se encontró con su propia cuadratura del círculo: cómo servirse del clima de luchas para recauchutar a un kirchnerismo que carga con el peso de un desprestigio y descomposición crecientes. Por eso, y a pocas horas de la debacle de la “Marcha de la Resistencia K”, Yasky intentó colocar en segundo plano a los elementos más conspicuos de la camarilla kirchnerista. Aún así la impronta a favor del “volveremos” rebasó por todos los rincones. Una parte del lugar ocupado por la marcha, algo reconocido por todos los medios, se la deglutió la presencia en los palcos laterales (un intento fracasado de disimulo) de decenas de ex funcionarios K. La presencia de Sabbatella, los Recalde, Aníbal Ibarra, Daniel Filmus, Marcó del Pont, Mariotto, Esteche, Scioli y nada menos que Boudou, acompañados por D'Elía, desnudaron hasta qué punto la Marcha Federal fue colocada al servicio de su rescate. También estuvo en el palco el ex ministro de Trabajo, Carlos Tomada, el mismo quien durante doce años le negó la personería gremial a la CTA.
 
En este cuadro, los discursos no pasaron de bravuconadas contra el ajuste detrás de dos objetivos: emplazar al macrismo para que otorgue a la CTA de Yasky un lugar en un eventual acuerdo económico y social, y posicionarse frente a la crisis de la CGT. Yasky no hizo planteo alguno para que la clase obrera se coloque a la cabeza de la lucha contra el ajuste de Macri y de los gobernadores K, a los que no mencionó en momento alguno. Una vez más, el sometimiento al kirchnerismo se reveló como un bloqueo directo a una lucha de carácter nacional por las reivindicaciones amenazadas. La marcha no fue acompañada por un paro de la CTA, ni tampoco de la Ctera. Tampoco se realizaron asambleas, ni plenarios de delegados para organizar e impulsar la huelga general.
 
La Marcha Federal actuó así, por un lado, como una canal de contención a las luchas, cuando la burocracia K sigue dejando aisladas las huelgas de los petroleros, de los trabajadores azucareros, de los trabajadores del neumático que hoy pelean por su paritaria y de la propia docencia, que ha demostrado en las últimas semanas sobradas lecciones de lucha con los paros arrancados por los Suteba combativos en la provincia de Buenos Aires. Por el otro, fue otro intento de someter a los trabajadores al carro del kirchnerismo fracasado.
 
Masiva columna y acto del sindicalismo combativo
 
En ese cuadro, los Sutebas multicolores de La Matanza, Escobar, La Plata, Tigre y Ensenada, el Sutna, Ademys, la seccional ferroviaria de Haedo, el Sitraic, Amsafe-Rosario, decenas de comisiones internas gráficas, de la alimentación, papeleras, de ATE, la AGD-UBA, el Polo Obrero, delegados telefónicos, ATE-Mendoza, y agrupaciones clasistas y antiburocráticas de decenas de gremios se autoconvocaron en una gran columna de cerca de 3.000 trabajadores, defendiendo el programa obrero contra el ajuste enarbolado en la gran movilización a la Plaza de Mayo del pasado 9 de agosto. Los miles de compañeros se dirigieron a los trabajadores con la consiga de paro nacional y plan de lucha contra el ajuste.
 
La Coordinadora Sindical Clasista del Partido Obrero se empeñó a fondo en defender el programa y el método del clasismo, que en su columna y en el acto previo a marchar se delimitó por completo del sindicalismo K. La concreción de la columna y del acto fue el resultado de una dura lucha política, ante un amplio espectro de la izquierda que se integró detrás de la burocracia yaskista.
 
Los organizadores de la movilización del 9 de agosto colocamos una ruta para el activismo. La bandera de la independencia política de la clase obrera flameó y fue expresada por los oradores del PO advirtiendo sobre los operativos de la Iglesia y otros sectores, en función de un acuerdo económico y social para enchalecar al movimiento obrero detrás de la oposición patronal y ante la posibilidad de una temprana fundición política del macrismo.
 
El papel de la izquierda
 

En su discurso, Yasky destacó “la unidad lograda con la izquierda” como una parte fundamental de la Marcha Federal. No exageró, pero debió aclarar a quién se refería.
 
El MST marchó con la burocracia de las dos CTA y estuvo presente en el palco kirchnerista central con las figuras de Alejandro Bodart y Vilma Ripoll. El mismo emblocamiento tuvieron el MAS y el PSTU.
 
Con todo, el camino más profundo lo transitaron los dirigentes de Rompiendo Cadenas (RC), que ataron a las seccionales que dirigen al carro de Yasky y Baradel, verdugos de los trabajadores docentes y estatales. Enrique Gandolfo, dirigente de la CTA y del Suteba de Bahía Blanca, organizó junto con Baradel (silbado) el acto en esa localidad, subordinando por completo al Suteba recuperado a la burocracia celeste. En Amsafe-Rosario, sindicato en el cual triunfó la postura mayoritaria de sumarse a la columna independiente, los dirigentes de RC votaron junto con la agrupación del secretario general de la CTA-A de Rosario, Gustavo Teres, marchar detrás de Baradel en Buenos Aires, y ante el rechazo, boicotearon sistemáticamente la intervención de Amsafe Rosario en la columna, al punto de retirarse autoritariamente con un pequeño sector y marchar con la Celeste y el kirchnerismo en contra de la resolución de su sindicato.
 
Por su parte, el PTS, que se autoproclamó guardián de la independencia política frente a la Marcha Federal, participó sólo a través de sus militantes en los sindicatos o seccionales que organizaron la columna independiente. Boicoteó la conformación de la columna del sindicalismo clasista y evitó la presencia de sus principales dirigentes en ella, y, por supuesto, la de su partido. No se ausentó de la Marcha Federal, sino de la columna que agrupó al clasismo en forma independiente a los agentes sindicales y políticos de los K.

Santiago del Estero

Por Tribuna Docente - 3 de Septiembre, 2016, 12:38, Categoría: General

CRISIS DE GOBIERNO EN EDUCACION

Por Maximiliano Jozami


A iniciativa del Ejecutivo provincial, la Cámara de Diputados santiagueña intervino el Consejo de Educación y las Juntas, eliminando la representación electa docente. Esto sucede tras a) la segunda suspensión judicial de las elecciones docentes, donde el zamorismo sería derrotado con certeza; b) la renuncia de la presidenta del Consejo y los vocales.
 
Por segunda vez, por pedido de una lista oficialista, un juez suspendió las elecciones docentes, pero sin prorrogar los mandatos de los representantes electos por la docencia, con lo que se dio una intervención de hecho (sólo quedaron los representantes del gobierno). La presidenta del Consejo renunció al día siguiente de anunciarse la suspensión de las elecciones y toda la cúpula del Consejo renunció “en solidaridad”. El gobierno envió a la Cámara de Diputados un proyecto de ley exprés para intervenir el Consejo, el cual fue aprobado en minutos.
 
En el medio, el oficialismo hizo pública una serie de denuncias sobre corrupción en el Consejo de Educación, prometiendo “impunidad cero”. Sin embargo, los designados como vocales interventores vienen todos de ser vocales: es decir, proponen nafta para apagar el fuego. El motivo real de la intervención es que el zamorismo, que se jacta de ganar elecciones por márgenes del 60-80% iba a una segura derrota sobre las dos listas no oficialistas (una de ellas, la Multicolor, integrada por Tribuna Docente junto a Autoconvocados y docentes combativos del interior; la otra de Cisadems).
 
Se trata de una expresión clara del repudio generalizado que hay entre la docencia hacia el zamorismo, particularmente tras la gran lucha del semestre pasado.
 
La lucha contra el ajuste
 
La intervención del Consejo no es un hecho aislado. La aplicación del ajuste en la provincia más postergada del país está generando una crisis social de amplia envergadura.
 
En el primer semestre, la docencia protagonizó una lucha histórica: huelga de dos meses con movilizaciones de hasta 20 mil personas, exigiendo paritarias (no hay en la provincia desde hace más de 20 años) y blanqueo salarial. Más recientemente, la municipalidad de Añatuya aplicó un ajuste a la De la Rúa, bajando los salarios de todos los trabajadores en un 30%: con una importante reacción de los trabajadores. En Real Sayana, se produjo la ocupación de 50 viviendas que el gobierno reserva para darles un uso electoral con sus punteros; la policía reprimió y desalojaron a los ocupantes. Finalmente, en Quimilí se desencadenó un profundo y masivo movimiento popular exigiendo justicia por el asesinato de Marito Salto, niñito violado, torturado y asesinado (hay grandes sospechas de la mano del narcotráfico, y un claro encubrimiento gubernamental).
 
El clima social general denota un claro malestar con el zamorismo, confirmado por las distintas luchas. Sin embargo, aparecen hasta el momento dos límites importantes: por un lado, la necesidad de un movimiento de lucha de conjunto; por el otro, las direcciones de los procesos de lucha, ligadas directa o indirectamente al régimen. En el caso de la lucha docente, la vanguardia tiene el desafío de sacar las conclusiones y superar a la dirección actual del gremio (un frente heterogéneo entre el moyanismo, radicales e independientes). En  Añatuya, el zamorismo aplicó un carpetazo contra la burocracia sindical y ésta entregó la lucha. En el caso de Marito Salto, los organismos kirchneristas de derechos humanos cooptaron a la familia materna e impulsan el fin de las movilizaciones (sin embargo, la familia paterna sigue en pie de lucha).
 
El desafío de los trabajadores y el pueblo santiagueño es dual: profundizar y unificar las luchas, a la vez que poner en pie una alternativa política independiente de los trabajadores y los luchadores.

Paro Nacional Docente

Por Tribuna Docente - 27 de Agosto, 2016, 1:35, Categoría: General

LOS DOCENTES MARCAN EL RUMBO

Por Partido Obrero


El paro nacional docente que acaba de concluir ha sido masivo en todos los niveles educativos, desde los jardines hasta las universidades.  
 
Fue un paro arrancado por abajo. Desde las asambleas y los sindicatos del clasismo. Desde los Suteba combativos y la docencia de siete provincias. 
 
Los acuerdos paritarios del primer semestre -que el gobierno impuso con la complicidad de la burocracia de Ctera- establecen aumentos muy por debajo de la inflación. Para el salario, la pérdida está cercana al 15%.
 
En este cuadro, la reapertura de las paritarias es una cuestión vital, para que el salario de los maestros y profesores no resulte pulverizado.
Pero ¿no es ésta la situación de TODOS los trabajadores?
 
Los aumentos de salarios han sido golpeados por los tarifazos y la devaluación, con sus consecuencias sobre la canasta familiar.
 
Ni qué decir de los compañeros que ya no hacen horas extras, o han sido suspendidos o despedidos a causa de la recesión.
 
La huelga docente, por eso, es toda una lección. En primer lugar, para los popes de la CGT, que se "unifican" para no luchar.
 
Impulsemos asambleas y resoluciones en todos los sindicatos.
 
En la docencia, para que el paro conquistado no sea un hecho aislado y abra paso a un verdadero plan de lucha.
 
Y en todos los sindicatos, para seguir el rumbo de los docentes: paro nacional y plan de lucha, por la reapertura de las paritarias, por la anulación de los tarifazos, por el fin del impuesto al salario, por el reparto de las horas sin afectar el salario, frente a la oleada de suspensiones y despidos.
 
Los burócratas no pueden tomar por nosotros la decisión de no luchar. Impulsemos un congreso de bases del movimiento obrero, para adoptar un programa y un rumbo de lucha.




El gobierno de Santiago del Estero ha emprendido el camino de la represión para frenar lo que sin lugar a dudas constituye un “docentazo” provincial.

Santiago del Estero:

Por Tribuna Docente - 8 de Mayo, 2016, 12:43, Categoría: General

BALANCE DE LA HISTORICA HUELGA DOCENTE

Por Maximiliano Jozami


El 29 de abril se suspendió la huelga docente en Santiago, de 60 días de duración. La profundidad y extensión de la medida alcanzó niveles que no se veían desde el santiagueñazo. Tuvo lugar una acelerada delimitación de fuerzas gremiales y políticas. Se consiguieron pequeños logros reivindicativos y quedan pendientes los dos reclamos centrales: pase al básico de todas las sumas en negro, paritarias libres
El 29 de abril se suspendió la huelga docente en Santiago, de 60 días de duración. La profundidad y extensión de la medida alcanzó niveles que no se veían desde el santiagueñazo. Tuvo lugar una acelerada delimitación de fuerzas gremiales y políticas. Se consiguieron pequeños logros reivindicativos y quedan pendientes los dos reclamos centrales: pase al básico de todas las sumas en negro, paritarias libres.

El reclamo
El eje del paro fue el reclamo de pase al básico de las siete sumas en negro y paritarias libres. En Santiago no hay paritarias desde los ’90 y se percibe el salario más bajo del país, tanto básico (2.900 pesos) como de bolsillo.
Si bien no se logró la convocatoria a paritarias ni el pase al básico de las cifras en negro, el reclamo se colocó en el centro de la agenda popular, y el gobierno tuvo que salir a prometer el blanqueo para el próximo año.

Las medidas
La huelga por tiempo indeterminado, convocada por la asamblea provincial del gremio Cisadems, comenzó el 1° de marzo. Se realizaron movilizaciones semanales masivas, que llegaron a convocar a 20 mil docentes de toda la provincia. La mayor adhesión al paro estuvo en las localidades del interior. Los docentes de capital y Banda, sin parar en su totalidad, estuvieron presentes masivamente en las movilizaciones.
Al paro se sumó también el gremio de docentes municipales de toda la provincia (Adem). En el curso de la lucha se conformó una “mesa de coordinación docente”, que incluyó a Cisadems, Adem, Sisadoc (sindicato minoritario que no convocaba al paro, pero participaba en las marchas), Autoconvocados, Tribuna Docente y Docentes en Marcha. Sisadoc luego defeccionó, intentando abrir un diálogo propio con el gobierno, que no llegó a nada.
Una instancia muy importante fue el plenario provincial de delegados escolares, convocado por propuesta de Tribuna Docente (votada en asamblea de Cisadems). El plenario logró convocar a docentes afiliados (de todos los gremios) y no afiliados, unificando un plan de lucha común y exigiendo a los gremios nacionales una marcha federal.

Los límites
La lucha encontró dos límites centrales para obtener una victoria decisiva: en primer lugar, el paro no consiguió la adhesión mayoritaria de la docencia del principal núcleo urbano (Santiago-Banda).
Por otra parte, el paro fue deliberadamente aislado por la burocracia sindical nacional: tanto Ctera como Cea (Confederación a la que pertenece Cisadems, pero que actuó con métodos y medidas distintas a las de la dirección del gremio local) evitaron parar (recién lo hicieron el 4 de abril, sin perspectiva de continuidad), a pesar de que había luchas de gran magnitud en diversas provincias. La marcha federal fue ignorada olímpicamente por Ctera y convocada sólo nominalmente por la Cea (sólo la garantizaron los gremios combativos de Capital y provincia de Buenos Aires).

Las perspectivas
Si bien el paro no logró arrancar una victoria contundente, el gobierno tampoco pudo derrotar al movimiento docente. Hubo pequeños logros (cobro en el aguinaldo de seis de las siete sumas en negro; inclusión en garantía salarial de cargos fuera de aula) y la vuelta a clases no se realiza con ánimos de derrota, sino con la conciencia de retomar fuerzas para reemprender la lucha.
Ha surgido un impetuoso activismo en todo el territorio santiagueño. Se trata de un hecho político de trascendencia mayúscula en una provincia en la que domina un unicato, con métodos represivos y de persecución política.
La lucha docente ha contrastado brutalmente programas y corrientes políticas: las organizaciones kirchneristas locales han boicoteado abiertamente la lucha, mostrando que su alianza con el zamorismo no era “táctica” sino de principios. Muchos militantes y simpatizantes K han participado activamente de la huelga, lo que marca un principio de ruptura política. El bloque UCR-Cambiemos quiso hacer demagogia con la lucha docente, pero pronto fue desautorizado por el propio ministro Bullrich, quien había realizado campaña electoral en la provincia prometiendo el blanqueo y terminó defendiendo abiertamente la política educativa zamorista, lo que le ha valido un repudio masivo.
El sector más activo de la docencia está sacando conclusiones políticas: la marcha del día del trabajador, realizada el 29 de abril, logró llegar a Casa de Gobierno. Allí, muchos cánticos docentes planteaban que el zamorismo debe dejar de gobernar.

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